Bienvenido al universo del
Sol Muerto
Todo empezó por el empeño de Dalibor Dodig en demostrar que los vampiros existieron de verdad.
Dalibor, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Novi Sad (Vojvodina, Serbia), creció en Fruska Gora, en el bosque, junto a una abuela que le contaba historias de vampiros. Esas historias le obsesionaban. Y siempre intuyó que había en ellas algo más.
Cuando se hizo mayor quiso investigarlo. Su insistencia lo puso todo en movimiento. Él fue el inventor del vampirismo histórico1.
En el año 2013, lideró una excavación en Fruska Gora2 que desenterró una cantidad de cuerpos no solo inusual, sino inexplicable por el lugar y las circunstancias de su aparición. Cuerpos del siglo XVIII. Cientos de soldados. Grenzer de la frontera. Monjes que pertenecieron a una extraña secta. Una batalla de la que no hay rastro en los registros civiles o militares, pero sí en las canciones.
Poco después, en 2017, apareció un libro en un palacio de Klagenfurt, en la región austríaca de Carintia.
Dicho palacio, conocido como Hüttenberg, perteneció, en el siglo XVIII, a la ilustre familia von Hütten, dos de cuyos miembros, Martin y Paul von Hütten, protagonizaron, entre 1755 y 1788, varias expediciones cazavampiros3 por Moravia, Silesia, Hungría, el Banato y los Balcanes.
Una de esas expediciones cuadra perfectamente con el hallazgo arqueológico de Fruska Gora.
El Libro del Sol Muerto presenta una cosmogonía con fuertes influencias del gnosticismo y de la mitología eslava. Aparecen una serie de dioses, o emanaciones divinas, cuyas disputas dan forma a los planetas y las estrellas, la vida y el lenguaje, los humanos y los vampiros.
Estas son sus primeras líneas:
Al principio todo lo que había era Dios
y aún no existía la Nada,
y todos los pensamientos de Dios los tenía Él de sí mismo,
y Dios lo veía todo
porque todo estaba dentro de Él,
y también se veía a Él.
Diversos académicos de toda Europa han reconocido fragmentos4, detalles o a veces secciones completas del Sol Muerto. Esas historias parecen haber circulado por distintos lugares y tiempos, desde Moravia y los Balcanes hasta Andalucía y la Selva Negra, desde la Guerra de los Treinta Años hasta la Revolución francesa.
Semejante dispersión geográfica y cronológica plantea retos que aún no han sido resueltos.
Los seguidores del vampirismo histórico afirman que los vampiros del siglo XVIII tuvieron una presencia física material, más allá del mito. Que su presencia tuvo organización y propósito. Que hay un nexo de unión entre:
¿Existieron de verdad los Siete Principados8? ¿Llegó el miedo a los vampiros a Andalucía9? ¿Creyó en ellos la realeza francesa10? ¿Qué pasó, realmente, en Versalles, la noche del 5 de octubre de 178911?
La saga del Sol Muerto es un intento de responder a esos interrogantes.
El vampirismo histórico como escuela de pensamiento tiene a día de hoy pocos, pero crecientes adeptos. ↩︎
Región boscosa y montañosa que linda con el Danubio a la altura de Novi Sad, en la Vojvodina serbia. ↩︎
El objetivo declarado de la mayoría de ellas (sobre todo la de 1755 y la de 1788, no así la de 1767) no era cazar vampiros, sino descubrir qué se escondía detrás de los —cada vez más habituales— informes de apariciones vampíricas. ↩︎
En particular: Dalibor Dodig (Universidad de Novi Sad), Jara Jirásková (Universidad de Ostrava), Isabelle Blanchard (Sorbona), Artemisa Hidalgo (Universidad de Córdoba) y Rafael Sandemetrio (Universidad Pablo de Olavide), además de quien escribe de estas líneas. ↩︎
Viktor Vogel, investigador de la Universidad de Magdeburgo, sostuvo en los años 30 del siglo XX que entre las víctimas del saqueo se encontraban los primeros vampiros. ↩︎
La masacre, desenterrada por Dalibor Dodig, no tiene explicación alternativa. ↩︎
Según Isabelle Blanchard, el conocido como Gran Miedo a los bandidos pudo tener en París un correlato vampírico. ↩︎
Jara Jirásková ha estudiado el de Tatra y hay referencias en las fuentes al de Siguisoara y al de Varazdar. ↩︎
Rafael Sandemetrio dice que sí, y la novela El rey vampiro imagina cómo pudo haber sido. ↩︎
María Antonieta, según las investigaciones de Isabelle Blanchard, creía a pies juntillas en los cuentos de vampiros. ↩︎
Entre María Antonieta y Laura von Hütten. Es la premisa de El gran pánico ↩︎
